La suerte a veces sopla de cara. A pesar de la tarde desapacible, alrededor de dos centenares de aficionados se acercaron al San Bartolomé para presenciar el quinto encuentro de Liga de los rojillos, esta vez contra el C.D. Injerto de Berbinzana. La bajada de las temperaturas durante el fin de semana y el fuerte viento pronosticaba un encuentro difícil y de mucho despliegue físico.
En la primera parte, los locales comenzaron el partido con el aire a favor, lo que produjo que se jugara más en campo del Injerto, pero sin llegar con ocasiones claras. Ante los acontecimientos, ambos equipos decidieron practicar un juego directo y sin mucha belleza para el expectador. Al finalizar la primera parte, se atisbaba un partido de empate o, en todo caso, resultado muy ajustado. En la segunda mitad el Injerto salió con más ánimo, fomentado en parte porque el viento soplaba a su favor, poniendo en serio peligro la portería del Ribaforada. Un inspiradísimo Juan Carlos impidió con sus espectaculares intervenciones que los visitantes se adelantaran en el tanteador.
Entonces, cuando todo el mundo murmuraba y se temía el empate a cero, comenzó la tromba ribaforadera. Los rojillos se percataron de que sólo jugando con el balón muy pegado al verde serían capaces de dominar el partido y, en un alarde de inteligencia, comenzaron a mover el cuero cortito y al primer toque. Pero no llegó de jugada su primer gol. Un centro al área, tras botarse un córner, llegó a la cabeza de Carreras y la pelota quedó franca ante una marea de defensores. Allí, en la frontal del área pequeña, merodeaba el más listo de todos, “Josean” que había subido a rematar, para dejar el cuero dentro de las mallas. Todavía con la alegría, los aficionados pudieron presenciar instantes después la ocasión fallada por Lite, que se encontró sólo frente al portero pero no llegó a sentenciar el partido a falta de un cuarto de hora. Gran salida del cancerbero visitante. Pero faltaba lo mejor. Josi siempre lleva el arma cargada y tirando desde fuera del área al ver al portero adelantado, marcó el gol más bello del partido. El Ribaforada remataba el partido con dos tantos de ventaja a faltaba de cinco minutos. En los minutos potreros, un recién salido Pablo, redondeo el resultado con un remate de auténtico lujo. Con el Ribaforada gustándose y un Injerto encerrado en su campo buscando algún contraataque desesperado, el cortesino se encontró un balón cerca del borde del área y con un temple asombroso se giró para zafarse de su marcador y ajustó con rosca el esférico al palo. Otro golazo para cerrar un marcador que desvanece los interrogantes abiertos en el anterior encuentro. Un excelente resultado para un partido que realmente se había puesto muy complicado. A destacar la desafortunada actuación del colegiado, que se equivocó en muchas acciones, perjudicando a los dos conjuntos. Malo cuando un trencilla busca tener tanto momento de protagonismo.

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