JORNADA DE INFLEXIÓN
Comentábamos en la previa del partido que esta vez a los rojillos les tocaba jugar con su original tercera equipación gris y esperábamos que con ella viniera otra vez ese fútbol que pudo disfrutarse en el amistoso de pretemporada jugado en la localidad aragonesa de Pradilla de Ebro donde se ganó uno a cuatro. Mágicamente, este deseo se hizo realidad pero se mostró contrario a dar una alegría a la parroquia ribaforadera. Otra vez misma indumentaria, mismo resultado; pero esta vez adverso. Toda la semana se había estado hablando más de la importancia de asumir responsabilidades que de los resultados, porque estos al final terminan por llegar con el compromiso. La plantilla pareció asumir este principio pero en el campo dio la sensación de que lo hizo más por resignación que por voluntad propia. Las cosas comenzaron pronto a ponerse cuesta arriba en Andosilla y esta situación, tal como se encuentra el equipo, fue definitoria. A los diez minutos de encuentro, nuestro guardameta comete un absurda pena máxima y, algunos más, Alejandro se marcha a la caseta por otro penalti sin discusión. El equipo no sólo se quedó con un hombre menos, también sin espíritu, única esperanza para la reacción. A partir de aquí, otro nefasto encuentro.
| Imágenes del partido |
La defensa nunca dio sensación de seguridad, la media se desfondaba corriendo detrás del balón y la delantera no podía sino desesperarse con la falta de balones y apoyos que recibía. Tras el descanso, ya con tres tantos en contra, se dio entrada a los revulsivos y parece que el equipo, favorecido por la relajación del rival, intentó echarse para adelante. Andoni imprimió un poco de seguridad a una inestable defensa, Míchel Carrera dio pausa a la creación e Íñigo aportó velocidad arriba. El avance de las líneas propició que el rival intentara el contragolpe, fruto del cual tras varios intentos claros, cayó el cuarto. Míchel sólo pudo maquillar el resultado con un postrero gol marca de la casa pero para entonces, el encuentro ya estaba sentenciado. La jornada de reflexión electoral se trasladó al vestuario en forma de jornada de inflexión; el equipo debe de volver a mirarse al espejo para reflejar los errores que le hacen ser tan inocuo y corregirlos. Ya no estamos hablando de resultados, ahora preocupa algo mucho más importante, la imagen: que en ciertos instante vuelve a mostrarse pobre e inadecuada con ciertos detalles que deben de corregirse de forma prioritaria. Una vez más, y ya van demasiadas últimamente, se vuelve a demostrar que la fuerza que lastra al vestuario emerge de dentro de sí mismo, por lo que resulta improductivo buscar fantasmas fuera de él. Pese a que los jugadores y el cuerpo técnico salió tocado, seguimos insistiendo en que hay que trabajar en la misma línea de constancia marcada. Desde R21 animamos a todos ellos a hacerlo, pues juntos conseguiremos revertir la situación.

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