El problema de los rojillos a la hora de defender las jugadas de estrategia viene de largo, pero esta temporada no sólo preocupa que no se haya corregido sino que se ha agravado cuando los cinco goles encajados han llegado de esta forma. Pasan los entrenadores y sus métodos pero el lastre continúa, por lo que se infiere que es un mal endémico del que cabe hacerse cargo para mejorar la competitividad de la plantilla. A todo esto, cabe además añadirle la falta de acierto desde los once metros y en las faltas en la frontal. Los ribaforaderos tienen mucho trabajo por delante para solucionar un problema que ya se ha convertido en todo un reto. [Foto R21: penalti marrado por Saúl en Arguedas]

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